José «Caíco» Gonzáles

José Manuel Gonzáles Ganoza (n. Lima, Perú; 10 de julio de 1954 – f. Ventanilla, Perú; 8 de diciembre de 1987)  más conocido como «Caíco«, fue el referente más importante del arco de Alianza Lima en los 14 años (1973-1987) en que resguardó, casi de manera ininterrumpida, el pórtico íntimo hasta la fecha de su sentida muerte en el fatídico vuelo de diciembre de 1987 que se llevó consigo al elenco central del cuadro de La Victoria. Fue campeón con Alianza Lima, único club al que defendió sus colores, en 1975, 1977 y 1978.

Desde sus primeras apariciones en la prensa deportiva nacional, Caíco no pasaba desapercibido por su buen biotipo para el arco. A principios de 1974 formó parte del seleccionado juvenil que participó en el Sudamericano de Chile que era dirigido por Mario “Foca” Gonzáles. En aquella selección que tuvo una serie de problemas debido al exceso de edad de varios de los chicos convocados, se tomó en cuenta a Eusebio «Chevo» Acasuzo, José Chacaltana y al “Chacal” Herrera entre los goleros que compitieron con Caíco la titularidad que finalmente recayó sobre él.

La selección fue eliminada por el seleccionado argentino en un accidentado partido jugado en Arica. Caíco fue considerado una de las principales figuras de aquel seleccionado junto a Jaime Duarte, Carlos Leturia y Julio Aparicio. Fue a partir de aquel año en que Caíco se adueña del marco «grone» y se constituye como uno de los arqueros revelación del torneo junto a Eusebio Acasuzo que realizó una gran campaña en el sorprendente Unión Huaral que debutaba en la categoría.

Universitario de Deportes que en 1974 se alzó con el título nacional en una campaña formidable, tenía en el arco al veterano Luis Rubiños y en 1975, a efectos de enfrentar con éxito el torneo local y la Copa Libertadores de América, contrata los servicios de Juan “Papelito” Cáceres proveniente del CNI de Iquitos y al experimentado Otorino Sartor que venía de atajar en el Atlético Chalaco. Las buenas performances de Cáceres en la Libertadores frente a los uruguayos Peñarol y Wanderers le valieron la posibilidad de ser la primera opción en el arco peruano de cara a la Copa América de 1975.

Marcos Calderón alineó como titular a “Papelito” en el primer partido de práctica ante la Selección Resto de América y posteriormente ante la nefasta goleada de 6-0 que nos propinó el seleccionado ecuatoriano, dirigido por el charrúa Roque Gastón Máspoli, en un partido amistoso jugado en Quito. Esta situación le abrió las puertas a Otorino Sartor quien se adueñó de la valla nacional hasta el final de la Copa América. Caíco, debido a sus buenas actuaciones en el torneo local, fue convocado como segundo arquero del seleccionado en la Copa América 1975 y si bien no tuvo la posibilidad de atajar un solo minuto fue el suplente obligado de Sartor, recordándose aun, aquella toma en el partido frente a Brasil en Belo Horizonte en la que el buen Caíco sale del banco de suplentes para avisarle a sus compañeros de la defensa que faltaban 5 minutos para finalizar el encuentro. Gonzáles Ganoza corona el año 1975 con su primer título nacional con la camiseta íntima.

En 1976 la Preselección entrenada por Alejandro Heredia realiza una serie de partidos amistosos tanto en Lima como en Argentina y Uruguay en los que se echó mano fundamentalmente a los jugadores locales en vista que buena parte de los seleccionados titulares se encontraba jugando en el exterior (Cubillas, Sotil, Percy Rojas, Soria, Chumpitaz, Oblitas, Muñante, Barbadillo y Cachito Ramírez). Caíco Gonzáles Ganoza tuvo la oportunidad de atajar en algunos partidos de aquel año siendo el más importante el jugado frente a la selección de Argentina en Lima en el marco de la Copa Mariscal Castilla en el que los gauchos nos vencieron por 3-1.

La prensa criticó con dureza la actuación del golero íntimo en aquel partido atribuyéndole la responsabilidad de dos de los tantos argentinos. No obstante, fue el Teniente Coronel Rómulo Garguverich, en ese entonces Tesorero de la Federación Peruana de Fútbol, quien presidiendo la delegación que viajó para el partido de revancha contra los rioplatenses en Buenos Aires, descargó una furibunda y descarnada crítica contra la performance de Gonzáles Ganoza en el partido perdido en Lima afirmando ante la prensa bonaerense que “el arquero Gonzáles Ganoza estaba cazando mariposas cuando los argentinos convirtieron sus dos primeros goles en el partido de ida y que le teme a los argentinos”.

Cabe señalar que, en este período, el gobierno peruano le concedió la tan ansiada y esperada nacionalización al arquero Humberto Horacio Ballesteros, por ese entonces jugador de Atlético Chalaco, quien debutó con la casaquilla nacional en los partidos jugados contra Uruguay y Argentina en Montevideo y Buenos Aires, respectivamente, relegando a Caíco a la banca.

A principios de 1977, Marcos Calderón retoma la conducción del seleccionado nacional de cara a las eliminatorias para el Mundial de Argentina 78 frente a sus similares de Ecuador y Chile. Caíco es convocado al seleccionado junto a Sartor y Ballesteros como colegas de arco. Para mala suerte de Caíco, Ramón Quiroga volvió a Sporting Cristal luego de jugar por el Independiente de Avellaneda en 1976 y tramitó en tiempo récord su nacionalización. Caíco tuvo la oportunidad de atajar en alguno de los encuentros amistosos preparatorios en Arequipa y en el primer tiempo del partido jugado ante la selección de Hungría, entrenada por Lajos Barotti, que terminó con triunfo peruano por 3-2 con una sensacional actuación de Ramón Quiroga que ingresó en el segundo tiempo para adueñarse de la valla nacional hasta el mundial de España 1982. Sin embargo, Caíco terminó siendo el suplente de Quiroga en varios partidos de aquel proceso. En 1977 Caíco se corona campeón nacional con Alianza Lima siendo titular indiscutible y dándole muy pocas oportunidades de atajar a Santiago Carty.

En enero de 1978 se efectúa la primera convocatoria de 33 jugadores para iniciar el proceso de preparación para el Mundial de Argentina 1978 y Caíco es convocado conjuntamente con Ramón Quiroga y Otorino Sartor, golero del CNI de Iquitos quien fue elegido como el mejor portero de la temporada anterior. Lamentablemente para los intereses de Gonzáles Ganoza, una lesión lo aleja del seleccionado y su flamante colega de valla en Alianza Lima, Juan “Papelito” Cáceres, es convocado en su lugar. Si bien Caíco fue considerado en la lista de 40 jugadores que inscribió Perú ante la FIFA para afrontar la justa mundial en tierras gauchas, Marcos Calderón no volvió a convocarlo a pesar que un sector de la prensa reclamaba su presencia, privando de esta manera su ilusión de asistir a su primer mundial. Al final, los arqueros que asistieron al mundial de 1978 fueron Quiroga, Sartor y Cáceres.

Lo cierto es que Caíco no sólo pasaba un mal momento en la parte física y futbolística sino que este se extendió a su vida privada. El día 25 de mayo de 1978, Caíco fue detenido por la Policía Judicial en la puerta del Estadio de Matute cuando se aprestaba a entrenar con el primer equipo. Una orden del 13 Juzgado de Instrucción de Lima había determinado su detención como consecuencia de un proceso de abandono de familia en agravio de su esposa. Tras 10 horas de detención y luego de rendir su declaración instructiva y aclarar los cargos que se le imputaban, Gonzáles Ganoza se retiró del Juzgado.

Alianza Lima obtiene el bicampeonato nacional en 1978, logrando Gonzáles Ganoza su tercer y último título nacional con el cuadro grone, en el que alternó con “Papelito” Cáceres y Ricardo Ciudad.

Aires de renovación en el fútbol peruano propiciaron que el resistido técnico nacional José Chiarella, de ingrata recordación por su participación en el comando técnico que condujo a nuestra selección a su eliminación en manos de Chile en las eliminatorias de 1973, se haga cargo de la selección que se preparaba para defender su título en la Copa América 1979. Una vez más el rival de turno era el cuadro chileno y Perú en su condición de campeón vigente, accedió directamente a una de las llaves de la semifinal. En el proceso de preparación Chiarella convocó a los siguientes goleros: Gonzáles Ganoza, “Chacal” Herrera, Eusebio Acazuso, Otorino Sartor y Ramón Quiroga. Una vez más el destino le quiso ser esquivo a Caíco quien en el encuentro por Copa Libertadores que los cremas vencen a los íntimos por 6-3 en Matute, se lesionó la mano en los primeros minutos del partido por lo que tuvo que ser reemplazado por “Papelito” Cáceres. No obstante, una vez rehabilitado, Gonzáles Ganoza retorna al seleccionado siendo titular en el primer partido amistoso de la era Chiarella en el que los nacionales vencieron por 1-0 al Huracán de Argentina con gol de Héctor Chumpitaz.

Desde aquel partido la exigente hinchada fue muy dura con el elenco peruano pifiando a los jugadores que cometían el más mínimo error. Incluso esta situación llamó la atención de Cayetano Rodríguez, técnico del Globito, quien declaró a la prensa nacional lo siguiente: “Ustedes son campeones sudamericanos pero noté que Lima no apoya su selección. Un título se defiende con el apoyo incondicional de todos. La gente vino esta noche para criticar al equipo en vez de alentarlo. El jugador tiene que sentirse motivado para rendir de acuerdo a su capacidad y superarse incluso. Este apoyo incondicional es muy necesario ahora porque el fútbol peruano está desangrado al irse sus principales figuras al extranjero”. Las palabras de Rodríguez resultaron premonitorias con vistas al comportamiento de la afición respecto a la selección de Chiarella en los siguientes partidos de preparación.

El día 20 de junio de 1979 la selección se enfrentó a Quilmes de Argentina obteniendo un magro empate a dos goles. Ravello abrió el marcador y luego del empate transitorio del cuadro cervecero, Uribe anotó el segundo tanto peruano. Una salida en falso de Caíco generó el definitivo gol de empate de los gauchos. Este hecho ocasionó que el enardecido público asistente hostilizara aun más al golero aliancista con silbidos e insultos de alto calibre cada vez que tomaba contacto con el balón. No contentos con ello, los presentes gritaban gol ante cada ataque de Quilmes o cuando el esférico merodeaba sin peligro la valla defendida por Caíco. Cuando terminó el partido los hinchas de Oriente baja y Sur bajaron hasta las primeras filas para insultar a Gonzáles Ganoza quien, presa del descontrol, se despojó de su camiseta color amarillo y la arrojó al césped para retirarse en medio de una ensordecedora rechifla. Un atento “Panadero” Díaz, al darse cuenta de lo sucedido, recogió la camiseta y la llevó consigo.

La delegación argentina no comprendía la actitud de la hinchada contra su propia selección y sobre su arquero. En el camerino local los compañeros de Caíco lo defendieron justificando su actitud como un acto de desesperación ante la agresión de las tribunas. El capitán Héctor Chumpitaz con más calma apeló a su experiencia y si bien blindó a su arquero también fue enfático al afirmar que “Gonzáles Ganoza debe aprender a soportar estos gajes de la profesión”. Como era de esperarse al día siguiente la prensa en general dio a conocer la noticia y si bien se expresaba cierto grado de comprensión a la reacción de Caíco, la condena fue unánime. Arrojar la camiseta nacional en tiempos de dictadura militar y en el año del centenario de la Guerra del Pacífico representaba la vejación contra un símbolo patrio. Dos días después de ocurridos los hechos, la Federación Peruana de Fútbol expidió la Resolucion N° 012-FPF-79 en donde se emitía su inhabilitación en la selección nacional.

“Los mismos hinchas apenas salgo a la cancha me silban y están esperando la más mínima falla para insultarme. Yo sé que no soy un tipo con ángel. Desde que me llamaron por primera vez a la selección me han tratado mal, no me han querido. Ahora, después de lo que pasó, ya estoy curado de sustos y estoy seguro que, si me dan otra oportunidad, verán en la selección al Gonzáles Ganoza de Alianza”. Afirmó que no quería ser el nuevo “Chicho” Uribe, en referencia al arquero de la selección en las eliminatorias de 1973, a quien se le achacó la responsabilidad de la eliminación al mundial teutón a manos de Chile. “Yo no sé porqué siempre acá se le niegan méritos al nacional y se alaba atranjero. A Quiroga le hicieron 6 goles en Argentina y no pasó nada. Seguro que si me los hacían a mi me mataban”.

Caíco no se calló nada y respecto a su ausencia en la lista final del Mundial de Argentina 1978 dijo: “Conmigo cometieron una injusticia cuando me sacaron de la selección que jugó en Argentina 78. Era mi mayor anhelo participar en un Mundial. Me había rajado en el Sudamericano de 1975 y en las eliminatorias y después me botaron. Faltaban muchos meses para participar en ese torneo y el Dr. Baracco que me operó les aseguró a los dirigentes que en veinte días estaba otra vez entrenando pero no me dieron la misma oportunidad que si le dieron a Sotil”, en clara alusión al caso de Hugo Sotil que fue tomado en cuenta para el Mundial e incluso llegó a ingresar en algunos partidos a pesar de haber sido operado de la rodilla un mes antes de la justa mundial argentina.

Trece meses después, el 25 de julio de 1980, la Federación Peruana de Fútbol dejó sin efecto las medidas disciplinarias impuestas a jugadores profesionales y amateurs. Se habló mucho que Alfonso Souza Ferreyra, reconocido directivo de Alianza Lima, tuvo mucho que ver en el tema. Gonzáles Ganoza no sabía como expresar su felicidad por la medida. Se comprometió ante el periodismo y la afición a mostrarse como un arquero diferente, sin complejos ni dudas. “Acá existe el complejo de los chatos y los altos. “Pichicho” Benavides, por ejemplo, es un gran jugador, pero como es muy pequeño, nunca lo han considerado en una Selección, cuando él, con su calidad, ha podido responder más que otros que pasaron sin pena ni gloria por un representativo nacional. Conmigo sucede igual. Como soy grandazo y flaco, la gente me asocia con Dimas Zegarra y están pendientes de mi menor falla para criticarme o silbarme”.

Gonzáles Ganoza tuvo que esperar hasta fines de 1980 para volver a ser convocado a una Pre-selección, cuando Marcos Calderón recibe el encargo de dirigir a la selección en una mini gira que contemplaba dos partidos en Hong Kong frente al Caroline Hill y otro en México ante los Tigres de Nuevo León. La historia que continúa con relación a la participación de Caíco en la selección tiene muchos otros capítulos por desarrollar.

Hemos relatado un hecho anecdótico que marcó la carrera de Gonzáles Ganoza. Para algunos Caíco fue unos de los mejores arqueros del fútbol peruanos en tanto que, para otros, fue un guardavallas muy irregular que destacaba en Alianza pero no en la selección.

A los 33 años sufre la muerte en la tragedia aérea del Club Alianza Lima. Aquel día, el equipo regresaba de un partido contra el Deportivo Pucallpa. El viaje de regreso se realizó el 8 de diciembre en un avión Fokker de la Marina de Guerra del Perú el cual se precipitó al mar cuando se encontraba a escasos kilómetros del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez a la altura de la localidad chalaca de Ventanilla.

Su trágica muerte en el mejor momento de su trayectoria nos impidió saber hasta donde pudo llegar Caíco. En todo caso, Gonzáles Ganoza supo ganarse un lugar en la historia del fútbol peruano y de Alianza Lima.

5 comentarios en “José «Caíco» Gonzáles

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