Historia Comando Svr – Parte 2

Los 70’s y la Barra Aliancista

La mañana del 4 de diciembre de 1972, se reunieron en la casa del ya legendario Manuel Feijoo Silva, esquina de Moore con Berlín en Miraflores, un grupo de muchachos hinchas. En esa mañana, de la cual sólo queda el recuerdo, estuvieron Andrés Aguilar, Jesús Aguilar, Enrique Echeandía, Alfonso Cabrera, Alex Berrocal, Carlos Poggi, Mario Bello, Luis Pérez, Luis “Sofo” Castañeda, el “loco” Dibós, Paco Paredes, René “Vidita” Salguero, Henry Perales, el “chileno” y dos hermanos cuyos nombres se perdieron con el tiempo. Todos ellos habían sido convocados por iniciativa de Manuel. Ese día Alianza Lima jugaba contra Cristal. Ese día se funda la Barra. No se sabe el motivo, pero cuenta la leyenda que redactaron el acta de fundación en una servilleta de papel. Todo un simbolismo a la humildad con que nacía y a la popularidad que lo caracterizaría. La idea de hacer una barra organizada se dio por iniciativa de Feijoo y el “Sofo” Castañeda. Ellos habían viajado por diversos motivos a Argentina y habían visto en la Bombonera del Boca, el empuje y “Aguante” de la hinchada Xeneize, la célebre #12.

Habían discutido muchas veces este asunto en las innumerables reuniones de cantina que tenían. Manuel le fue dando forma y organización. La idea era llenar el vacío que había en los estadios pues los equipos rivales tenían ya sus barras. Universitario y Municipal en oriente, Sport Boys en occidente. La hinchada de Alianza Lima solo se identificaba por un aplauso parecido a las palmas apristas y acompañado por un coro que decía “otro gol, otro gol…”. Además se estaba construyendo el estadio propio y ellos soñaban con un aliento desde las cuatro tribunas. Por esta razón es que no nace como Barra Sur, sino como Barra Aliancista.

Pero ¿por qué en Sur? Escogieron dicha tribuna porque desde antaño era la tribuna de los obreros. La popular de los que no tienen. Ahí estaba el pueblo. A decir del Sofo: “Yo desde niño iba a sur, porque allí encontrabas a los viejos hinchas aliancistas que venían de La Victoria”. Por esa razón fueron a dicha tribuna, porque la sentían propia, no por comodidad o por que sobrara. Sur ya era sinónimo de Alianza Lima.

Ese primer día llegaron, cosa insólita para la época, cantando con un bombo, con cornetas, papel picado y contómetros. Nunca antes un equipo había tenido esa forma de apoyo. Desde ese primer partido estos muchachos empezarían a ganar sus lauros: Primera barra en tribuna popular y la primera en alentar los noventa minutos con canciones. Las primeras tenían como base las de Boca Juniors y sería el “Sí, sí señores yo soy de Alianza, sí, sí señores de Corazón porque este año, de la Victoria, de la Victoria, sale el nuevo Campeón…”, la primera de todas.

El aliento durante los noventa minutos, acompañados por el golpe marcial de un bombo era inédito en nuestro medio. Las otras barras se caracterizaban por sus tablitas para hacer más fuerte las palmas. Por sus bocinas y por sus hurras. La Barra de Alianza Lima impuso los cánticos barristas y el bombo en los estadios del Perú.

La adhesión de los hinchas fue inmediata. Estos primeros históricos, para captar más gente pegaron carteles en toda La Victoria llamando a unirse a la Barra Aliancista. Comenzaron a llevar a los partidos cincuenta banderas de un metro por metro y medio, con su asta para flamear, las repartían, pero al recogerlas ya no eran cincuenta sino veinte. La gente se las llevaba y por temor a que se las quiten, no Iban con ellas al partido siguiente. Cuando se dieron cuenta que no iba a ocurrir eso, comenzaron a llevarlas. Esto permitió que en un clásico se llenara todo Sur, desde oriente a occidente, con banderas. Fue sin duda un gran espectáculo.

Con el afianzamiento llegó el primer viaje a provincias, concretamente a la ciudad de Chiclayo. Viajaron en el carro de Manuel, que se turnaba con Lucho Pérez en el volante. Estaban todos apretujados porque además llevaban el bombo, las cornetas y las botellas de Ron. Los movía la mística que los había llevado a fundar la barra: Alentar a Alianza Lima a donde vaya, en las buenas y en las malas.

El año 74 se inaugura el estadio propio, eso permitió que en una tribuna sur propia el espectáculo sea mejor. El día de la apertura fue toda una fiesta. Se instauraron las “tripas” blanquiazules que cruzaban verticalmente la tribuna. Las primeras de veinte y cuarenta metros. Aparte había una roja y blanca que la utilizaban cuando alentaban a la selección.

Las regulares campañas y el Campeonato logrado por Alianza Lima en 1975 consolidaron a la Barra. Aparte contribuyeron los éxitos futbolísticos a nivel internacional: Cubillas mejor jugador de América en 1973, Sotil ídolo del Barza y la selección peruana campeona de América en 1975. La expectativa por el fútbol era grande y no había partido que no presentase las tribunas llenas.

En 1976 se crearía el Himno de Alianza Lima. Composición en letra y música del barrista y hoy Coronel PNP(r) Víctor Cueto Candela, quien lo concibió como Himno de la Barra. El Club lo adoptaría después como suyo. Se estrenó en Febrero, en el Estadio Nacional, en un partido por Copa Libertadores contra Alfonso Ugarte de Puno. La Banda de la Guardia Republicana, estuvo a cargo de la música.

Conquistan en ese mismo año lo que nadie hasta ahora ha podido superar. Una caravana organizada de 36 ómnibus que llevó a la ciudad norteña de Huaral a más de dos mil hinchas. Todo organizado por ellos mismos. Una semana antes de ese partido, el Boys había roto la habitual calma de esa localidad con un ómnibus de hinchas. Lo que los huaralinos no olvidarán jamás fue ver llegar a ese batallón de aliancistas con bombos, cornetas y cantando a viva voz por la Blanquiazul. La diferencia saltaba a la vista y ya se imaginarán el alboroto que causaron en Huaral. Con lo recaudado de esta caravana se pudo construir el local que la Barra tiene en la explanada Sur de su estadio.

La internacionalización llega también al llevar su pasión a tierras colombianas, para alentar a Alianza Lima contra el Millonarios e Independiente de Santa Fe. Perdieron 1 – 0 contra el primero y ganaron al segundo 3 – 2. Este sería el primer itinerario de una serie de escenarios donde el actual Comando Sur se haría presente para estar al lado del “Equipo del Pueblo”.

1977-1978, serían los años del Bi -campeonato. En este último año se marcaría un hito. Se habían sumado tarolas, cencerros, tumbas timbales. Al ser tocados juntos y en forma armónica hacían que parezca una orquesta. Ante esto el bombo sufre un cambio radical. Cambia sus cinco golpes secos y marciales por el ritmo afro-peruano de un cajón. Las canciones se hicieron rítmicas y originales. Simplemente se cambiaba la letra de los coros de canciones conocidas. Ejemplo : “Porque naciste de un barrio humilde con alma de pueblo, porque llenaste de orgullo a tu hinchada con tu semillero, Alianza Lima naciste para ser Campeón y a tu lado alentándote siempre estaré, es por eso y por muchas razones que tanto te quiero…”, es una canción de Palito Ortega con Silvana di Lorenzo.

Para este periodo los históricos habían dejado la posta a nuevos integrantes. Muchos de ellos como Manuel, el “Sofo”, habían comprado asientos en occidente. Eso no fue impedimento para que alternaran en las dos tribunas. Pero la renovación era necesaria. Habían llegado nombres que a la postre se convertirían en símbolos: El “Pato”, el “Achorao”, el “Loco Memo”, el “Cholo Castellanos”, “el tío Rudy” entre otros.

Al finalizar la década nadie vislumbraba que venían años oscuros, tanto para el Perú como para Alianza Lima. El país se encaminaba a una nueva década de esperanza democrática y esperaba también la consolidación de un fútbol que se había medido con los grandes en Argentina 78 donde la volante de Alianza Lima en la Selección (Cesar Cueto, José Velásquez y Teófilo Cubillas) fue considerada la mejor del mundo. Nadie imaginaba que nos hundiríamos en la locura de la violencia política y que Alianza no encontraría un oasis dentro del desierto de las frustraciones futbolísticas al no lograr un nuevo título. Pero lo que nadie podía negar era la fidelidad de la hinchada que se haría célebre durante los peores años que estaban por venir. La Barra, por lo cambios adoptados, se ganó la simpatía de propios y extraños, tanto así que las de otros equipos copiaron su estilo y aún hoy las de provincia lo mantienen. Nadie podía negar que era la mejor. A tal extremo que la directiva del Sporting Cristal invitó al entonces jefe, Alex Berrocal, para que les organice su barra.

A este reconocimiento contribuyó también la pasión de la hinchada por la blanquiazul que engloba, ya desde esa época, al Perú pluricultural y multiétnico. Pasión que fue encaminada por la Barra, y mérito de ello fue la visión de Manuel Feijoo y compañía. Los logros llegaron desde el principio por derecho propio y su estilo se impuso. Sería por eso mezquino negarles que es la primera en tribuna popular, primera en llevar Bombo, primera en alentar durante los noventa minutos, primera en instaurar los “Cánticos Barristas”, primera en llevar banderas para flamear, primera en colocar “las tripas”, primera en llevar caravanas a provincia y la primera, y hasta ahora única Barra, que ha salido al extranjero para alentar a su Equipo.

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