Historia Comando Svr – Parte 3

La Barra Sur y la primera mitad de los 80’s

Inicio de una nueva década. Inicio de un nuevo período democrático. Inicio de la violencia política e inicio de la debacle en el fútbol. A pesar de que la Selección, después de una gran actuación en las eliminatorias logra clasificar a España 82, nuestro balompié va a vivir los sinsabores de una mala organización, lo que traerá consigo malas actuaciones a nivel internacional y la pérdida del sitial que tan brillantemente logró en los 70’s. Alianza Lima, por su parte, no lograría alcanzar la gloria. Obtuvo tres subcampeonatos ( 82, 86, 87) y el resto de años osciló en las posiciones de tercero y hasta noveno. A pesar de ello la presencia masiva en la Tribuna Sur lo mantenía como grande. El sentimiento se mantenía bajo esta presencia. La Barra conservaba los lauros que había ganado y el cambio experimentado el año 78, aumentó la simpatía de la afición y de los medios. Esta manera de alentar se mantendría por bastante tiempo. A la postre crearía un grave problema al interior de Sur, pues sería uno de los obstáculos para su evolución y punto de discordia entre sus miembros.

No obstante nadie se atrevía a afirmar que había una barra mejor que la de tribuna sur. Justamente por su ubicación los periodistas la rebautizaron como “Barra de Sur” o “Barra Sur”, la hinchada también la comenzó a llamar así. No se sabe exactamente en qué fecha fue esto, pero entrando a los 80’s decir “Soy de Sur”, era lo mismo que decir: “Soy de Alianza Lima”.

En estos años comenzaron a sucederse hechos que después se harían constantes: las peleas con la barra de Universitario. Aunque no eran peleas propiamente dichas, porque los hinchas cremas no respondían las agresiones cada vez que los de Sur se les iban encima. Esta es una de las razones en que se afianza su apodo de “Gallinas”.

Estas “peleas” se diferencian con las actuales en que sólo se circunscribían a los alrededores del Nacional en los clásicos o en los recordados “dobletes” o “tripletes”. En Matute, las grescas se daban en la zona del Jr. Abtao que da a la tribuna de Oriente del estadio aliancista. Muy diferente con la actualidad en que los enfrentamientos se dan entre grandes cantidades de gente y en cualquier punto de la ciudad, generalmente en la periferia. Cabe agregar que las otras Barras no participaban en estas grescas como los hinchas aliancistas y cremas, salvo contadas excepciones.

Una nueva forma de aumentar el espectáculo en Sur se dio con el primer “Mantón”, al que le decían “la sábana”, medía más o menos 10 x 5 metros, más adelante llegaría otro que triplicaría en tamaño al primero. En cuanto a las canciones, se mantenían las que llegaron con el nuevo ritmo, a las cuales se sumaron otras. Pero, al parecer, ya Sur se estaba aburguesando y estancando. Lo cual repercutía negativamente en la inclusión de nuevos cánticos. Básicamente porque no se amoldaban al ritmo del bombo.

En el contexto nacional, el accionar subversivo y la represión de las FF. AA ahondaban una crisis económica que golpeaba a las mayorías y sobre todo a los jóvenes. En lo futbolístico todavía manteníamos algo del respeto ganado en las eliminatorias del 81 y en el mundial de España 82. Alianza Lima fue considerado en la heráldica de los mejores clubes del mundo por la revista española “Mundial 82”. Pero aún así el panorama se hacía sombrío. Por lo pronto surgía una nueva generación que había crecido entre las explosiones de coche-bombas y el descubrimiento de fosas comunes.

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