Historia Comando Svr – Parte 5

El Comando Sur, la Violencia y los 90’s

Con el inicio de la década llega un nuevo gobierno que representaba el rechazo a los políticos tradicionales y la esperanza por un futuro mejor. El tiempo y el entonces elegido se encargarían de tirar abajo la ilusión. La funesta gestión gubernamental del APRA, sumando el avance en todos los frentes de la subversión, incrementando su accionar terrorista, y el aumento de la represión, habían llevado al caos total al país. Ninguna actividad escapaba a esta debacle. El fútbol era un reflejo de ello en lo deportivo, infraestructura y organización. Eliminados y humillados del Mundial de Italia 90, nuestro fútbol no tenía nada que ofrecer a nivel local y menos a nivel internacional. Alianza Lima, el amado Equipo del Pueblo no era ajeno a esta crisis. Peor aún que dentro de este malestar, no encontraba una alegría con un campeonato. Aún así la fiel Barra y la Hinchada acompañaban al equipo arrojando cifras mayores de asistencia a los estadios. Algo increíble para los otros clubes que tenían que jugar dobletes y tripletes para llevar gente.

El año noventa, la Barra, consiente de su importante rol de vocero del hincha popular, de ese que tiene en el fútbol su única alegría, y conciente de que ese tipo de peruanos son la mayoría de la Hinchada Blanquiazul, presenta a la directiva del “Beco” Espantoso, un proyecto llamado “Socio Barrista” o “Socio Popular”. En este proyecto todos los miembros de Sur, se harían socios con un aporte menor al de los asociados comunes. Este aporte saldría de lo recaudado en la venta de las entradas de la Barra y sería destinado directamente a las divisiones de menores. Un pequeño porcentaje pasaría a los fondos de Sur. El principal objetivo era llevar el clamor y opinión del hincha de tribuna popular, que siempre está en las buenas y en las malas, a los oídos de los señores dirigentes en las decisiones que se tomaron con respecto al club.

En un principio este “Socio Barrista” o “Socio popular” estaría destinado para quinientas personas, que era el estimado de miembros de la Barra. Luego se iría ampliando hasta copar la capacidad de la Tribuna Sur, es decir, cinco mil personas. Este proyecto era un atisbo de masificar a la Barra y de masificar al Club mismo. Los dirigentes no le dieron luz verde y quedó estancado. A la Barra no le quedó otra que hacer sentir su voz desde donde siempre lo había hecho: La Tribuna.

El mérito de esta propuesta está en que se convirtió en el embrión del actual “Socio Sur”, que en el fondo contiene el ideal de ese primer proyecto de “Socio Barrista” o “Socio Popular”.

En los años subsiguientes, 91 y 92, el equipo no encuentra el cauce hacia el título. En el primero queda séptimo y en el otro, cuarto. A pesar de todo la hinchada seguía fiel, sobre todo en los Clásicos y a pesar de que no les fue bien con el rival de siempre, no abandonó al equipo y menos lo hizo la Barra Sur, que ya para esos años comenzaba a ser llamada “COMANDO SVR”. Por las banderas pequeñas que llevaban ese nombre, los lemas que tenían esa firma y por la autoría atribuida a hechos de “violencia” de este grupo radical. La identificación era plena. A principios del 93, se haría definitiva al confeccionarse la bandera oficial: “Comando Svr Alianza Lima”.

Uno de estos hechos de violencia tendría nuevamente como escenario el estadio crema de la calle Odriosola. El año 91 Alianza Lima juega allí contra el Sport Boys. El Comando Sur marchó desde La Victoria hasta el Cercado, eran cerca de mil personas que se habían ido juntando en el trayecto. Una vez dentro cuelgan sus banderas y empieza el aliento. Pero ya todo estaba planeado. Era la primera vez que la Barra de Alianza, desde su fundación, jugaba en el estadio del eterno rival y habían decidido hacer algo para que nunca más los llevaran allí. De manera encubierta introdujeron gasolina y rosearon los tablones de la tribuna popular. Como el Boys iba ganando el partido, antes de que finalice se inicia la violencia y se ensañan contra las tribunas y los baños y todo lo rompible dentro del recinto estudiantil. Las llamas amenazan incinerar la casa aledaña de la familia Charún y es cuando el entonces presidente de Sur empieza a apagarlas. Este actitud marcaría su expulsión.

Aparte de estos hechos lamentables, la pasión del Comando Svr por sus colores alcanzaría niveles de heroísmo por un equipo que no había ganado mucho, y que no campeonaba, llamando la atención de psicólogos y sociólogos a tratar de responder preguntas como: ¿Por qué Alianza Lima sin ser campeón desde hace años tiene una gran hinchada? ¿Por qué despierta simpatía en niños que no lo han visto Campeonar? ¿Por qué sus hinchas manifiestan desbordes de pasión que rayan con el fanatismo más recalcitrante? La lógica no le podía encontrar una razón a este desborde de pasión, la Barra tampoco lo podía hacer con palabras sino con hechos, considerados por el actual Comando Svr, como actos heroicos. Ejemplo, lo sucedido en 1992: El huayco en Arequipa, que pudo haber detenido a muchos, pero no a ellos.

Los de Sur tuvieron que caminar horas para cruzar el tramo de la carretera cortado por el huayco, llenos de barro alcanzaron el bus que los estaba esperando al final. El sacrificio fue heroico, más para el barrista Fabricio quien tenía una pierna enyesada. Llegaron al inicio del segundo tiempo y se agarraron a golpes con los arequipeños que habían llenado la tribuna y no los dejaban agarrar el medio. A pesar de ello, lograron tomarlo y pudieron ver el gol del uruguayo Morales quien lo celebró con el Comando Svr, pues los jugadores sabían del sacrificio que hicieron para estar presentes y alentarlos. Ese gol sería de los más gritados y recordados, por toda la experiencia vivida.

A finales del 92, el día del aniversario de la Barra, el Beco Espantoso anuncia al Comando Svr que la campaña del 93 la iban a afrontar con juveniles pues el Club estaba en crisis económica. La angustia por campeonar hizo que no estuvieran de acuerdo, después de charlar, la barra le dio su total apoyo. Al año siguiente ese equipo de juveniles comenzó a arrasar a cuanto equipo le ponían al frente. Otra vez volvió la ilusión y la hinchada se hizo presente como siempre lo había hecho.

Dentro de la Barra se hacían más fuertes las voces para un cambio. Se pedía a gritos nuevas canciones y el cambio del Bombo

En 1993, con los resultados que iban obteniendo “los potrillos” (así llamó la prensa a ese equipo de juveniles) empezaría un fenómeno que cambiaría posteriormente el rostro de Comando Svr, la llegada de los grupos de barra.

Desde años atrás se había propuesto la creación de filiales, que estarían al mando de un “integrante”. Esta idea no prosperó porque nadie creo una filial en su barrio. Salvo los primeros que eran “Los de Sur.. co” que databan de 1986 y los mellizos con “La Fiel y Leal # 12, Filial Balconcillo”

Comenzaron a llegar por propia cuenta a la tribuna grupos de hinchas de determinado distrito organizados bajo un nombre agresivo. Al principio estos grupos no pertenecían oficialmente a la barra pero su presencia en la tribuna y su “aguante” exigía por sí sola su inclusión. La violencia que hasta entonces se circunscribía a un solo lugar en determinados partidos, adquirió fuerza en las calles y en los conos. Los enfrentamientos se daban en cualquier día y lejos del escenario principal: El estadio.

Es entonces que la barra abre sus puertas. El beneficio: la presencia organizada del Comando Svr y por ende de Alianza Lima en todos los distritos. Este mismo fenómeno ocurría dentro de la barra de Universitario, pero tenía distinto proceso. Las batallas campales entre grupos antagónicos en los diferentes distritos de Lima se harían continuas, con saldos trágicos y heridos en los dos bandos. La Guerra se trasladó de las tribunas a las calles.

Paralelo a esta guerra, se inicia la Guerra de los Graffitis, que sirven para marcar los territorios. Estas pintas reflejarían el nuevo modo de sentir del hincha, una pasión propia de estos tiempos. En los territorios Blanquiazules aparecieron lemas hechos por aliancistas anónimos empapados de esta nueva idiosincrasia: “Alianza, por quererte me llaman delincuente”, “Llorar, reír, matar cantando por Alianza”, “Si amarte es un pecado, no quiero el perdón de Dios”, “Haz patria: Mata una gallina”, “Todos contra nosotros, contra todos ¡Nosotros!”. Pero sería con el rebautizo de avenidas que el Comando Svr no solo marcaría sus territorios sino también reflejaría su creatividad y originalidad. El grupo que inauguró el rebautizo de avenidas fue La Mafia con: “Av. La Mafia (antes Isabel la Católica)”, luego aparecería “Av. Coalición (antes La Marina)” Los demás grupos del Comando seguirían este ejemplo. Incluso los grupos de las otras barras imitarían esta forma de delimitar dominios.

Aparecerían también los grupos en provincias. La “Brigada Grone” de Trujillo sería una de las primeras. Aunque en Chiclayo había una especie de Peña de Alianza con muchos años de antigüedad, pero ésta no tenía las características de filial ni de Grupo de barra, en el carácter de su organización y fines.

Lamentablemente el campeonato no se dio en 1993, pero como compensación Alianza clasifica a la Copa Libertadores después de seis años en un dramático partido contra Sporting Cristal que se definió por penales. Ese partido aumentaría el respeto por el Comando Svr, por su aliento y “aguante”, y sobre todo por la celebración apoteósica, caravanas y fiestas en todo Lima y el Perú entero.

Posteriormente llegarían más grupos de barra que serían celebres por distintos motivos: Los Genocidas de Breña, Los Ilegales de VMT y la Barraca Rebelde de La Victoria.

La evolución de dichos grupos y de los anteriores, su organización, acciones y su relación con las pandillas es motivo de una investigación más amplia que se está realizando.

El respeto internacional lo ganarían en esas jornadas en Guayaquil contra Barcelona y el equipo eléctrico de EMELEC, por la Copa Libertadores de 1994. Viajaron hasta esa ciudad ecuatoriana y estuvieron presentes en el Capwell y en el Monumental. Nadie pudo callarlos, ni los altavoces emelecistas, ni los noventa mil barcelonistas Tampoco las latas llenas de cerveza que les aventaban. Ni los policías que en vez de protegerlos los agredían. Al final salieron entre aplausos. Los dirigentes del Club afirmaron que la actitud del Comando Svr les hizo sobrellevar las dos derrotas del equipo. La prensa ecuatoriana se deshizo en elogios y exigió a gritos formar barras profesionales como la de Alianza Lima para que no se repita en canchas ecuatorianas lo que el Comando Svr había hecho. Los que vieron las imágenes por televisión en Lima se llenaron de orgullo de tener una barra que no tenía nada que envidiar a ninguna de Sudamérica.

Meses después la dirigencia barcelonista haría un llamado a sus hinchas para formar una barra, al año siguiente saldría de allí la “Sur oscura”. Igual sucedería con la de Emelec. El Comando Svr había dejado su influencia en otras tierras.

A pesar de este importantísimo logro, en el interior continuaba la confrontación entre los que deseaban que evolucione a algo mejor y los que querían que todo quede igual. Los que defendían la tradición y los que querían echarla al tacho. Los primeros estaban conformados en su mayoría por la gente de Surco y los fundadores del Comando Svr. La ruptura se presenta en las elecciones para la nueva directiva en 1995. Estos postulaban, pero por algunas irregularidades se retiran, optando por irse a la otra tribuna y denominarse “El Frente”. Quedaron los que no deseaban cambiar las cosas. Pero la presión de los grupos, que eran la mayoría, hizo que se dieran algunas concesiones.

Ese mismo año se juega la Copa contra equipos bolivianos y el Comando Svr se haría presente en Cochabamba para alentar a Alianza Lima contra Wilsterman. El “Sofito” (hijo del histórico Luis “Sofo” Castañeda), Malulo y el recordado “Carachueca” serían los principales protagonistas junto a un grupo de muchachos. Viajaron por su cuenta, vendiendo lo que podían para llegar. La imagen del fallecido “Carachueca” trepado y cantando en lo más alto de la malla, cuando el equipo estaba en la cancha no será jamás olvidada por el Comando.

En el 96 ingresa una nueva directiva y ofrece mejorar las cosas. Tres integrantes nuevos ( Wachón, Tempone y el Tombo Loco) presentan tres propuestas para lograrlo: El cambio del ritmo del bombo, la organización por conos y la grabación de un cassette con canciones nuevas para la barra. La directiva accedió, a pesar de la oposición de muchos. Poco a poco fue entrando el nuevo ritmo y con ella nuevas canciones aunque no en la cantidad deseada, la Barra mejoró, ganó en fuerza. La organización por conos quedó en manos de los propios grupos. Era importante que ellos se auto organizaran y crearan subdirectivas de conos que conformarían una directiva general. Esto avanzó lentamente. El cassette recién se grabaría en 1999. Se llamaría “El Grito Más Popular”.

La violencia alcanzaría su máximo nivel. Las dos hinchadas se habían expandido en todos los distritos. Las peleas se hacían cotidianas teniendo como resultado muchos heridos y varios fallecidos. Un congresista promulgó una ley donde se aplicaban severas penas para los barristas que fomenten el desorden en los espectáculos deportivos. Al principio preocupó a propios y extraños. Luego de un tiempo dicha ley, como todas las que se hacen en el Perú fue hecha para ser desobedecida.

El aumento de la violencia en los estadios, se trasladaría a todos los departamentos del país. Es en Talara donde se dio un enfrentamiento espectacular después del partido con Torino. No fue una pelea contra la hinchada del Torino, sino contra toda la ciudad, eran cientos que salían de todos lados. La policía al verse en peligro se retiró y el Comando Svr tuvo que defenderse, como siempre, solo. La desventaja hizo determinar que el bombo no caería en manos ajenas, así que lo rompieron dejando astillas y utilizando los templadores para golpear. El objetivo era llegar a la Plaza de Armas, la cual estaba a varias cuadras del estadio. Avanzaba el Comando Svr esquivando las piedras y repeliendo a los que salían por las esquinas, llegó un momento en que ya no se podía sostener la situación y se optó por dispersar a la gente. Eran cientos contra cincuenta. Hubo agraviados de toda magnitud. Al final todos fueron llevados a la comisaría de la ciudad. En la reunión siguiente, en Lima, se podía ver a esos ya históricos que habían estado en Talara con alguna venda o parche. No había ninguno que había regresado sano.

Ese mismo año, fue el partido de retorno a Pucallpa, ciudad de donde partieron a la gloria los finados de la tragedia del Fokker. Después de ocho años iba a estar presente Alianza Lima en esa ciudad. El Comando Svr soportó las horas en el autobús, atravesando la cordillera para entrar a la Selva Peruana. En dicha ciudad realizaron una misa, cosa que a los dirigentes ni se les ocurrió, y alentaron como siempre. El resultado: una goleada de 4 – 0 a La Loretana. Un viaje memorable por el respeto y la evocación de los finados.

1997 marcaría la Gloria. Para alcanzarlo, el Comando Svr estuvo presente con su aliento constante. Partidos memorables serían el clásico en el Nacional, que ganaron con gol de Marquinho. El 3 – 2 contra Cristal, que por la presión y aliento del Comando Svr se pudo voltear, después de estar perdiendo 2 – 0. Igual sucedería contra Cristal en la segunda ronda, donde ganaron 5 – 4 después de ir perdiendo 3 – 2 y 4 – 3. Una reacción del equipo que vino desde la tribuna, con las canciones, con la pasión de esos muchachos que dejan la garganta y también el corazón como dice uno de sus cánticos más representativos.

La obtención del Campeonato desataría una de las manifestaciones de alegría más grande que se han podido realizar en el Perú. Fue una fiesta nacional. Caravanas en todo el país. Fiestas en honor del Campeonato. Gente que llegaba al estadio de Matute de varios puntos de Lima, por centenares, a saltar y cantar porque la hinchada del pueblo ya era Campeón. El Equipo lo había obtenido en Talara y la llegada del equipo al aeropuerto Jorge Chávez fue algo no visto desde la clasificación de la selección a México 70. (13) Los alrededores estaban copados por cerca de 20 mil hinchas que querían ver a los campeones y llevarlos en hombros a La Victoria.

El partido contra Melgar de Arequipa, el de la vuelta olímpica, fue un verdadero desborde popular. Se celebró tanto en las zonas residenciales como en las barriadas y pueblos jóvenes. La dirigencia del Club había preparado un gran espectáculo artístico para el día de la vuelta, pero el Comando Svr y a la hinchada lo único que le importaba era darla, no ver a cómicos y salseros, la vuelta era lo único que querían, por eso se lanzaron a la cancha para darla junto a los jugadores. Tumbaron la malla de protección y a pesar de la policía y sus perros, y de los gorilas del 911 (que recibieron los cariños de Svr por querer impedir festejar con pasión el Campeonato anhelado) tomaron la cancha y la dieron, llorando, cantando, riendo, pero la dieron y era lo único que les importaba.

Las muestras de agradecimiento por el Campeonato fueron de lo más variada. El cumplimiento de las promesas también. Cabezas rapadas, cabellos pintados de azul y blanco, caras y cuerpos pintados. Las penitencias de los hinchas: llegaban a Matute de rodillas, como peregrinos a la Meca. Algunos besaban el estadio. Otros vestidos totalmente de azul y blanco. Otros con tatuajes en el cuerpo. Promesas cumplidas por un nuevo campeonato logrado.

Pero al interior no todo fue alegría. La ultima directiva tuvo que salir a principios del campeonato por la presión con violencia que le habían hecho lo grupos. El enfrentamiento tuvo lugar horas antes del partido de Copa Libertadores contra Cruceiro. La no identificación de los Grupos con esos directivos que tenían muchos años dentro de la Barra. El menosprecio que recibían departe de ellos. La no repartición equitativa de las entradas, privilegiando a gente que no “guerreaba” en la calle y en la tribuna. La falta de atención total a los reclamos y nuevas propuestas fueron las razones para que se diera la ruptura.

Aquí hubo un desfase, los grupos tomaron por fin el poder, pero se preguntaron ¿Y ahora que hacemos? Se suponía que para esos años los que deberían haber tomado el poder eran “Los de Sur… co” y la gente de los primeros grupos que tenían toda la intención de arreglar las cosas para bien, pero ellos en su mayoría ya habían desistido de todo eso. Los grupos debieron comenzar de cero y el Comando Svr sufrió un receso.

En 1998 se jugaría la Copa contra River Plate y Colón de Santa Fé. El Comando Svr pudo llegar hasta Buenos Aires, un grupo pequeño, y estuvo en el estadio de Vélez, contra River. En Lima, Svr revalidó su “aguante” frente el equipo Millonario.

Vinieron después hechos memorables, jornadas gloriosas como la Copa Merconorte donde el Comando Svr llegó a la Paz para el partido contra The Strongest de Bolivia en 1999 o el partido contra América de Cali por el pase a la final de esa misma copa en donde el Comando Svr y la hinchada de las otras tres tribunas gritaron como nunca el “Vamos grone, Vamos, pongan huevos que ganamos”, arrastrando al Rojo de Colombia a la tanda de penales donde la suerte le fue adversa a Alianza.

El Comando Svr, nunca desde su fundación, como Barra Aliancista en 1972, ha definido una posición política. En los 80’s y en los 90’s tampoco. Pero, por la composición social e ideológica de los miembros más destacados se puede afirmar que es una barra contestataria. Ejemplo de ello: En las elecciones de 1999 el Comando Svr fue la única Barra que mostró su protesta contra el régimen de Alberto Fujimori, mostrando carteles del “Fraude 2000” y cantando el clásico “Y va a caer… Y va a caer… La Dictadura va a caer…”.

A fines de la decada del noventa el Comando Svr, se encaminaba a un futuro incierto. Por lo pronto sus líderes más connotados se dieron cuenta de su arrastre y elaboraron proyectos para beneficiar a sus miembros y a los barrios donde predomina Alianza Lima. Tales proyectos son los “Barrios Blanquiazules”, donde piensan implementar comedores populares y casas de la Juventud, para que impartan charlas de prevención sobre drogas, planificación familiar, abuso, delincuencia y donde también se formarán talleres de trabajo que le pueda servir para la vida a los miembros que lo requieran. Este proyecto esta por ahora en el papel, pero tienen la firme convicción de algún día concretarlo.

El Comando Svr es un fenómeno de masas difícil de explicar. Sin imaginarlo, los muchachos de 1972 y los de 1986 instauraron en todo el Perú una cultura alterna o subcultura donde los colores blanquiazules y las tribunas sur de los estadios han pasado a ser parte de un estilo de vida. Con todos los valores y emociones que en estos tiempos modernos son difíciles de encontrar.

A nivel internacional son respetados y han influido sobre otras hinchadas. En la creación de las barras de Barcelona y EMELEC a raíz de su visita a Guayaquil. En el nombre Los Comandos Azules del Millonarios de Colombia, admiten su influencia. Los grupos de la zona Sur de Santiago de la barra Los De Abajo de la Universidad de Chile, una de las más organizadas de Sudamérica. (Thelinkuetes, La Florida Azul, San Luis, etcétera) decidieron este año juntarse y han adoptado este nombre para su grupo variando solo en la primera letra: Komando Sur – Los De Abajo.

En 1999 una pequeña estabilidad mantiene al Comando en un nivel que si bien no era el deseado, era el suficiente para no quedarse atrás en relación a las demás barras. La llegada del nuevo siglo no sería de buen augurio y las cosas se harían muy difícil. A puertas del centenario del club las divergencias internas ponían en peligro todo lo que habían alcanzado.

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